
Cambiando de ciudad Está es la historia de cómo me mudé de ciudad y
como esto afecto mi vida en muchos sentidos, yo nací en el estado de Durango
dónde viví la mayor parte de mi vida junto a toda mi familia y amigos, así fue
mi vida, aparentemente normal durante mis primeros 14 años, hasta que un día
por cuestiones familiares y problemas, tuvimos que mudarnos de la ciudad, una
decisión que mis padres tomaron y una decisión que terminó afectando mi vida
personal, emocional y psicológica en muchísimos sentidos, en Durango solía tenerlo
todo, una pareja con la que ya tenía 1 año, mi montón de amigas que conocía
desde la infancia, muchísimos amigos en mi vecindario con los que solía salir y
pasar todas las tardes, cuando mis papás
me avisaron, que nos íbamos a mudar, ni siquiera sabía cómo reaccionar me
encontraba en shock pues no estaba listo para afrontar un cambio tan grande,
creo que son pocas las personas que realmente están preparadas para un cambio
de esa magnitud un cambio en el que tienes que dejar a todos tus familiares, toda
tu vida, todos esos lugares en los que creciste, era algo muy doloroso para mí,
siempre que pensaba en ello no podía evitar llorar, nos mudamos exactamente el
día que yo me gradué de la secundaria, me despedí de todos mis amigos y familia
con mucha tristeza y ganas de salir corriendo y esconderme en algún lugar para
no tener que irme, mi graduación de secundaria siempre será algo que recordaré
con tristeza en lugar de felicidad, al mudarnos de ciudad los primeros días no
podía evitar el sentirme tan solo en una ciudad tan grande en la que no conocía
a absolutamente ninguna persona, miraba por las ventanas de mi nueva casa los
atardeceres con lágrimas en los ojos mientras pensaba en cómo se encontraban
todos en mi natal Durango, las primeras semanas fueron tan difíciles para mí,
me había encerrado tanto en una burbuja de tristeza que me negaba a levantarme
de la cama, no tenía ni siquiera ganas de comer, no quería levantarme para
nada, mi madre intento inscribirme en una preparatoria, pero fue tanta mi negatividad
que rechacé por completo ir a una nueva escuela, tengo 2 hermanos ellos si
entraron a escuelas nuevas, mis padres trabajaban ambos, mis 2 hermanos estaban
en el turno de la tarde, así que yo solía estar solo en casa toda la tarde, lo
cual era aún más deprimente para mí, pues ese sentimiento era una sensación que
realmente no le deseo a nadie, así continuaron los días, cada noche solía tener
discusiones con mi madre pues yo siempre la culpaba de haberme traído a esta
nueva ciudad sin antes haber pensado en el daño que todo esto podía haberme
causado, está discusiones estaban afectando mi estabilidad emocional de
muchísimas maneras, mis padres no lo veían pero estás discusiones eran gritos
de ayuda por qué me sentía desesperado, pues ya no sabía que hacer a quien
acudir, ya no sabía quién podría ayudarme, llegué a pedirles a mis papás que me
llevarán a un psicólogo muchísimas veces, cientos realmente, me dolió tanto el
hecho de que mi padre solo se río de ello y dijo que yo estaba exagerando, poco
a poco me fui hundiendo más en la depresión, la soledad, hasta el punto en el
que deje de preocuparme por mi aspecto físico, deje de preocuparme por cómo me
veía, deje de preocuparme por mi alimentación, duraba muchísimo tiempo sin
comer nada, solo quería estar acostado y dormir la mayor parte de mi día, la
pareja que tenía en Durango y yo, nos decidimos por terminar la relación, pues
era realmente muy difícil mantener una relación a distancia, esto me hizo
sentirme aún peor, me sentí completamente solo, mis amigas de Durango empezaron
a enfocarse en sus nuevas escuelas, todos comenzaron sus vidas nuevas, pero yo
no, yo seguí atrapado pensando en el pasado y en como recuperar todo lo que de
un día para otro se me había quitado, para este punto ya había empeorado
demasiado, todo lo que podía pensar era en como quitarme la vida, en cómo dejar
de existir, pero me dio miedo a hacerlo, solía cortar mis brazos muy
continuamente ¿Qué en formas de dejar de existir sin sufrir en ese proceso, es
algo de lo que actualmente me cuesta muchísimo hablar, ¿dónde estuvo mi familia
en todo esto? Ni siquiera estuvieron, todo lo que hacían era decirme que estaba
exagerando y hacerme sentir peor, yo prefería estar dormido todo el día para
así escapar de lo que estaba pasando en mi realidad, muchas veces solía dormir
y soñar que seguía viviendo en Durango y que mi vida continuaba normal, me
gustaba escapar de la realidad y refugiarme en mis sueños, quizá. Este punto se
pregunten, bueno y si tan mal la pasaste ¿por qué no te regresaste?, bueno
llegué a irme de casa muchas veces e irme a vivir a Durango en casa de abuelos,
tíos, primos, intenté irme muchísimas veces, pero la mayoría de las veces
fracase en el intento, muchas veces mi familia no podía cuidarme pues tenían muchas
cosas de las cuales encargarse y todos mis familiares siempre me decían lo
mismo, “tu debes estar con tus papás”, así que al final siempre terminaba
regresando a Saltillo, siempre sentí que me habían robado mi adolescencia,
sentí que habían pausado mi vida, pues mientras mis amigas subían estados en
fiestas, en sus escuelas, yo me encontraba en la cama llorando todo el tiempo,
una de las cosas más difíciles era esos días en los que la familia se reunía a
festejar algo, como navidad o año nuevo ellos nos hacían video llamada y yo no
podía evitar sentirme mal y llorar, mi padre solo me decía una palabra que
sinceramente prefiero no escribir, mi padre nunca creyó en mí, nunca trato de
entender cómo me sentía, el solo me veía como un cobarde que no podía adaptarse
al cambio a este punto ya no sabía que hacer, me sentía completamente solo,
desesperado, sin esperanza, tenía muchos sueños, quería estudiar convertirme en
una persona exitosa en el futuro, pero a este punto ya había perdido toda gota
de esperanza, todo continuo de la misma manera durante 2 años, durante esos 2
años no salí de casa, me la pasé llorando en cama, me encerré en una burbuja de
negatividad, llegué a gritar de la desesperación y preguntar por qué esto me
estaba pasando a mí, no fue hasta que un día mi madre entro a mi habitación y
me vio con mis brazos llenos de cortadas que se dio cuenta quizá, que yo no
estaba exagerando y que realmente necesitaba ayuda que decidió llevarme a un
psicólogo, el psicólogo rápidamente dijo que lo mío era un caso que ya
necesitaba ayuda psiquiátrica por qué yo realmente me encontraba muy mal en ese
entonces y así fue, mi madre decidió llevarme al psiquiátrico, el psiquiatra
rápidamente me diagnóstico depresión, ansiedad, ansiedad social y problemas de
autoestima, a partir de ahora tendría que estar tomando antidepresivos
constantemente, el psiquiatra le recomendó a mi madre inscribirme a una
preparatoria y llevarme constantemente a terapias, pues quizá esto podría
ayudarme a continuar con una vida, aparentemente más “normal” que la que estaba llevando y así fue yo si
quería inscribirme a la escuela, ¿Qué podía perder? Ya lo había perdido todo y
quizá era mi única esperanza, aparte me dolía mucho ver a todas mis amigas de
Durango graduarse, mientras que yo seguía estancado en la nada y bueno así fue,
mi madre decidió inscribirme a la preparatoria, ya había estado en la
preparatoria anteriormente 1 año, pero fue virtual así que básicamente no me
sirvió de nada, por qué seguí sin conocer a nadie y seguí solo, así que después
de los primeros 2 semestres me salí y bueno sugirieron más problemas en ese
entonces sinceramente no tenía ánimos ni de estudiar y bueno me inscribieron a
la preparatoria al CBTIs 235, entre a tercer semestre, la verdad al principio
fue muy difícil adaptarme, después de 2 años y poco más encerrado, sin conocer
la ciudad, sin tener contacto con las personas, era un poco difícil encajar con
nuevas personas para mí, tuve mis problemas al principio con las personas con
las que me juntaba, llegaron a hacerme sentir excluido o simplemente eran
indiferentes, así que llegaba todas las tardes después de la escuela llorando y
preguntándome ¿por qué nunca lograré tener una vida “normal”?, esto hacía que
quisiera salirme de la preparatoria de nuevo, pero decidí que no debía
rendirme.
Tenía que ser fuerte, si nadie veía por mí, si
nadie lograba ayudarme, era momento de que dejará de llorar y empezará a
ayudarme yo mismo, era momento que empezará a ver por mi futuro, hay una frase
que siempre me ayudó a sentirme mejor;
“Después de una larga tormenta al final viene
el arcoíris”
Tomé la decisión correcta al quedarme en la
preparatoria, pues tiempo después conocí a mi actual grupo de amigas, quienes
supieron entenderme de una mejor forma y supieron hacerme sentir más incluido,
ellas me hicieron sentir parte de algo.
Después me inscribí al concurso de prototipos,
en el cual terminé ganando el primer lugar en fase estatal, algo que me hizo
sentir una felicidad que no había sentido en muchísimo tiempo, empecé a recibir
el apoyo de mis maestros y de mi familia también en ese momento, me sentía muy
bien.
Gracias a esta victoria mi esperanza creció y
volví a sentir que yo podía salir adelante que podía lograr muchas cosas,
después empezaron a llamarme para algunos noticieros en los que me
entrevistaban para hacerme preguntas de mi proyecto, me sentía muy bien en ese
momento, empecé a sacar muy buenas calificaciones, mis amigas también me
estaban ayudando mucho a mejorar y así continuo hasta que fui a la etapa nacional
en la ciudad de Puebla, una de las experiencias más bonitas en mi vida, conocí
a muchísimas personas con las encaje perfectamente, conocí muchos lugares
nuevos, conviví con maestros, alumnos y personas de muchos estados.
No gane en esta competencia, pero gane algo
mejor que cualquier premio en efectivo, confianza en mí mismo nuevamente,
amistades nuevas y bonitos recuerdos.
Hasta la fecha me sigo sintiendo bien al
parecer, creo que mi vida ha mejorado bastante en los últimos meses, estoy
recuperando poco a poco la confianza en mí mismo y me alegra mucho decirlo creo
que estoy volviendo a ser yo, les mentiría si les dijera que ya no extraño
Durango, aún lo extraño y siempre lo recuerdo con nostalgia y cariño, pero
ahora me estoy enfocando en construir un futuro nuevo y mejor y en no volver a
estancarme, en no volver a sentirme perdido, me está yendo bien en la escuela,
me llevo súper bien con mis profesores y aún que mi relación no es la mejor con
la mayoría de mis compañeros, tengo amistades muy lindas, este año he viajado
muchísimo también, he conocido Puebla, Veracruz en dónde visite a uno de mis
mejores amigos, conocí Acuña, Cholula, Tijuana, Ensenada y desde luego viaje a
mi querido Durango.
Este es definitivamente el mejor año que he
tenido desde hace mucho, quizá este es el arcoíris que tanto estuve esperando
después de la larga tormenta que tuve que pasar.
Si alguno de ustedes está pasando por una
situación parecida, luchen por salir adelante, siempre habrá un futuro mejor
aún que no lo parezca, sé que hay momentos en los que parece que no hay salida,
ni esperanza, pero la hay y siempre habrá alguien dispuesto a ayudarles.
Metáfora
No cometan
el error que yo cometí, de quedarme encerrado sin buscar como mejorar, no sé
encierren en la negatividad y la tristeza como yo lo hice, siempre habrá una
solución para todo, aun cuando no lo parece, solo es cuestión de ser fuerte y
ser resiliente, de alguna forma u otra siempre habrá un mañana mejor.
Autor: Christian Vázquez Zamora
21/Oct /2023
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